CUESTIÓN DE AGUA Y PIEL

Las curtiembres pertenecen a una parte del sector agroindustrial dedicado al proceso de transformación de las pieles, en cuero, generalmente utilizado en la industria del calzado y confección.


Aunque en la mayoría de los casos, las pieles son subproducto de la cadena productiva cárnica, actualmente, la demanda es tan fuerte, que en muchas de las ocasiones, las pieles se convierten en el fin.


Históricamente, las curtiembres, han sido consideradas fuentes importantes de contaminación de los recursos naturales, siendo el agua, uno de los más impactados; en sus estudios sobre el tema, la FAO plantea que:


“Los procesos de curtido pueden crear problemas para el medio ambiente de varias maneras. En primer lugar, se produce una gran cantidad de residuos sólidos. Como promedio, el curtido de cada tonelada de cueros produce alrededor de 190 kg de recortes y restos de los cueros durante la preparación para el curtido, 215 kg de recortes y raspaduras de los cueros curtidos y 34 kg de recortes y polvo de los cueros curtidos, acabados y teñidos, aunque la mayor parte de este material se puede utilizar de distintas maneras. En segundo lugar, el curtido produce un volumen elevado de efluentes contaminados con sustancias tóxicas, como aluminio, sulfuro de cromo y sosa cáustica. Por último, el curtido de una tonelada de cueros requiere alrededor de 50 metros cúbicos de agua, que al final del proceso contiene diversas sustancias contaminantes. Si no se tratan estos residuos sólidos y líquidos antes de su vertido, crean una contaminación considerable”.


Particularmente en Colombia, el Sistema Interactivo de Referenciación Ambiental Sectorial (SIRAC), en su proyecto sobre gestión ambiental en la industria de curtiembres realizado en el 2004, plantea que para el proceso de transformación de una piel se emplean entre 0.6-1 m3 implementando buenas practicas. Esta situación reaviva la discusión acerca de una problemática relacionada con el costo ambiental de la producción de estos productos.


Pese al panorama, progresivamente se deberán articular acciones para minimizar los impactos, empezando por el sector industrial y su necesidad de adquisición de tecnologías ambientalmente adecuadas que le permitan a su vez la implementación de indicadores comparativos para establecer niveles de ecoeficiencia sostenibles en la industria, pasando por el lado un Estado que fomente la creación y actualización de líneas bases para la implementación de políticas que reglamenten el adecuado tratamiento de los desechos generados; para llegar finalmente, a estrategias de promoción de la compra consciente que le otorguen al consumidor las herramientas para la toma de decisiones de compra más adecuadas, haciéndolo participante activo de la protección del medio ambiente y sus recursos.

Aún hay mucha tela que cortar pero es necesario dar la primera puntada.

Fuentes:

http://www.fao.org/unfao/Bodies/CCP/hs/98/w9790s.htm

http://www.sirac.info/curtiembres/html/archivos/publicaciones/sirac%20curtiembres.pdf

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